La hora del té en Bolivia es un suceso en todas sus regiones. Cochabamba, mi ciudad natal, tiene fama nacional de ser un lugar de buena cocina y de comelones de primera (¿alguien se sorprende que yo sea de ahí?). Su hora de té tiene varias delicias, como las pucacapas, que son panes –digamos que son empanadas-, rellenos de cebolla, ají, especias, y hierbas aromáticas. Pero hoy quiero hablar del té más espectacular en Bolivia: el del oriente del país, el que conocí en Santa Cruz de la Sierra. Zonas a cuyos habitantes se les conoce como cambas.

Es una experiencia contundente acompañada, ya lo dice el título, de café. Veamos un poco de lo que se come, ¿les parece?

Mis favoritos son los sonsos. El dicho popular es que llevan ese nombre porque cualquiera puede hacerlos. Es un puré de yuca con queso que puede gratinarse al horno, o mejor aún, envolverse alrededor de un palo, y quemado a fuego vivo. Recuerdo que cuando vivía en Santa Cruz, los quemábamos en nuestra chimenea.

Otra delicia son las humintas. El nombre los podría resultar familiar: choclo rallado o pasado por una moledora, hecho un pastelito mezclado con queso, y cocido al vapor o al horno envuelto en la chala, la piel, del maíz. La otra opción es cocinarlo en una charola en el horno. Siempre se mezcla con queso, y algunos le ponen una cucharada de azúcar cuando ya está cocido. En mi mente, es el mejor acompañamiento para un café oscuro.

El siguiente favorito es el cuñapé, que tal vez, si me están leyendo en Chile (que es, por cierto, de donde vienen la mayoría de mis lectores), lo conozcan con su nombre portugués: pao de queijo. Y si están en mi querido Ecuador, los conocen como pan de yuca, y los acompañan de yogurt.Se hace con harina de yuca, huevo, y queso. En casa, mamá los sigue haciendo con cierta frecuencia, para agrado de toda la familia.

Hablando de especialidades a base de harinas alternativas, están las roscas de maíz y los panes (o empanadas) de arroz, que realmente no es una empanada. Recuerdo que en algún momento lo hice desde cero, moliendo arroz seco y cocinando la masa terminada en hojas de arroz. Hay varios otros antojitos, que desafortunadamente obviaré en este escrito, pero si me gustaría darle una mención honrosa al rollo de queso, que es el único de los mencionados que se hace con harina de trigo tradicional, y que ni siquiera estoy seguro que sea una receta camba.

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