Nighthawks_by_Edward_Hopper_1942

Pintado en 1942 por Edward Hopper, este es uno de mis cuadros favoritos del siglo XX. La escena es de un restaurante que abre hasta tarde, o que no cierra. Es un diner, un tipo de local que comenzó a popularizarse por ahí por los años 20s en las grandes ciudades, como respuesta a un público sin horarios regulares: los halcones nocturnos. El restaurante, según palabras del mismo Hopper, está en Nueva York, entre dos calles cualquieras, y simboliza la soledad de las ciudades grandes.

¿Cómo nos muestra eso el pintor? Analicemos un poco. Primero veamos la arquitectura. El restaurante es curvo, acorde a la moda art decó de aquellos años, y contrasta visiblemente con los edificios del fondo, cuadrados y más antiguos. También muy de acuerdo a la época es la luz fluorescente, que comenzó a popularizarse en locales de este tipo durante estos años. Esa luz, la del restaurante, es la única del cuadro. Ninguna de las ventanas está iluminada, y no parece haber lámparas callejeras tampoco. El artista enfatiza la escena dentro del restaurante, pero no nos ubica dentro del mismo, nosotros los que vemos su pintura, estamos relegados al voyerismo eterno. Hopper solamente quiere mostrarnos lo que sucede dentro de un restaurante, pero no nos quiere adentro. Incluso, si analizamos detalladamente la imagen, la puerta que se ve dentro del restaurante es a vaivén, es decir, una puerta de servicio, no una entrada. A este diner no podemos entrar.

Las interacciones de los personajes es también interesantes. El único con dinamismo es el que atiende. Los tres comensales están quietos. Hay un comensal misterioso, a quien no le vemos el rostro. Tiene una taza de café a su derecha, y parece estar tomando agua. Su única compañía podría ser un diario a su izquierda. Y finalmente tenemos a la pareja. Sus rostros no nos muestran un momento feliz. No quiere decir necesariamente que son infelices. Ni siquiera hay una pista real de que mantengan una relación sentimental. Él parece estar atento a algo que le dice quien atiende, y ella parece abstraída o aburrida. Ambos toman café.

Esta es una imagen de un restaurante, pero, ¿hay comida? Solamente ella parece comer un sándwich, aunque puede ser otra cosa (incluso no comestible) lo que tiene entre sus manos. Y en este caso es la ausencia de comida la que me anima a ponerla en este blog. Es una obra que me gusta mucho, pero eso nunca bastó para escribir al respecto, y menos publicarlo en un medio gastronómico. Solo una persona come: la única mujer, que tiene una vestimenta y una cabellera que contrasta cromáticamente con el resto de la imagen. Cuando vemos esta pintura, nuestros ojos se ven atraídos al interior del restaurante, y primero la vemos a ella. ¿Infeliz? Puede ser. Definitivamente desatenta a los acontecimientos que se suceden a su alrededor. Ella es la única que come. A pesar de estar con aparente compañía, también está sola en la gran ciudad. Ellos combaten su soledad fumando y leyendo un diario. Ella come. ¡Me encanta esta pintura!

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