es-mejor-chopeado Dia-de-Todos-los-Santos

Hoy, primer día del decimoprimer mes del año, es el día de los muertos. También es el día de todos los santos. ¿El día de todos los muertos? ¿de los santos muertos? En fin, es un día de fiesta importante en nuestra vistosa Latinoamérica.

México, como es de esperarse, tiene una fiesta colorida, rebosada de cultura y colores. Es una celebración compleja, llena de guiños precolombinos y con muchos elementos interesantes: Las calaveras pintadas, los altares personalizados, los disfraces, y por supuesto, la comida.

La muerte en México es parte de la vida; un paso necesario en el viaje al más allá. Una celebración pre-cristiana que guarda algunas similitudes con las ciertas costumbres del antiguo Egipto.

Los altares son en honor de los fallecidos. De aquellos que importaron. Son decoradas con sus retratos fotográficos y otros artículos importantes de cuando estaban vivos. Y también con comida. Se preparan los platillos favoritos de los difuntos, y los colocan en los altares, no para ser comidos, si no como compañía espiritual.

También se preparan tamales y pan de muertos. Esos si se comen.mejores-altares-dia-muertos-mexico-4

Es linda la costumbre de sentarse a comer junto a los altares, rodeados simbólicamente de aquellos a quienes se extraña. Compartir una vez al año con un acto de amor y cultura: la buena mesa.

Por estas fechas es común comer mole, tamales, dulces a base de calabaza y el fantástico pan de muertos, que es un pan de masa dulce, con simbolismo incorporado. Un círculo, que representa un cráneo, decora el centro del pan. Por los lados caen falanges de pan que vendrían a ser huesos, y que estarían dedicados, según alguna de la literatura que encontré en mi investigación, a diferentes deidades de culturas mesoamericanas.

El día de los muertos es una celebración alegre y reflexiva, que merece preparaciones los días previos, y que está llena de cultura, de colores y de sabores.

Pero en otros lugares de América celebramos otra fiesta, el día de todos los santos. Nadia más muerto que el olvidado. Esta es una celebración católica heredada de España. Es el día para ir a los cementerios a decorar con flores las tumbas, y reflexionar junto a los sepulcros. Como puede esperarse, en sus orígenes era una festividad poco alegre, pero con la costumbre de acompañar el día con dulces típicos. Pero no quiero hablar de los buñuelos o los huesos de santo. Quiero hablar de las guaguas de pan.

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T’anta wawa, es el nombre tradicional, en quechua. T’anta quiere decir pan, y wawa quiere decir bebé. Hoy estos panes son dulces y de trigo, pero su origen precolombino nos dice que seguramente se hicieron de trigo y zapallo. Su extremidad puntiaguda se clavaba en las tumbas como ofrenda. La forma se ha mantenido, pero su uso se ha generalizado a varias festividades cristianas, distintas dependiendo de la región donde se hagan, pues son comunes en todos los Andes.

En Ecuador el día de todos los santos es especial, porque es un feriado que se celebra el día antes que otro feriado nacional. Son dos días, que suelen juntarlos con fines de semana para una festividad prolongada. Así, el día de todos los santos es parte de una cuasi-vacación. Además, lo que ahí en realidad llaman el día de los difuntos, se celebra el 2 de noviembre. Para estos días feriados se preparan las guaguas de pan, y se sirven con una bebida a base de harina de maíz rojo, frutas y especias. Se suele servir caliente, y se llama colada morada.

En estas dos celebraciones, la de México y la de Ecuador, tienen en común un pan, herencia española, y mucho simbolismo precolombino. Una pequeña ranura que nos permite ver la riqueza de nuestras culturas, tantas veces centradas alrededor de comida.

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