Hace un par de días escribí y publiqué un artículo en este mismo medio sobre una propuesta del ministerio de salud para combatir la obesidad infantil y enfermedades cardiovasculares mediante un impuesto a la comida chatarra.

La noticia sigue y va a seguir dando que hablar. Hoy me llegó una circular electrónica de ACHIGA, la Asociación Chilena de Gastronomía, refiriéndose al tema. Me pareció sumamente interesante lo que escribieron, y que resumo a continuación:

  • Primero que nada, no aceptan que se use el término de “comida chatarra”, y para los locales que la venderían, reconocen que son “restaurantes de servicio rápido de comidas”, y los considera una “opción muy válida en la sociedad en la que vivimos”.
  • ACHIGA “no está de acuerdo con el impuesto propuesto, porque esto no ayudaría a los consumidores a buscar una alimentación más saludable, y cree que los “restaurantes de servicio rápido para comidas” están haciendo esfuerzos para llevar comida más sana a sus comensales.
  • Por otro lado, asegura que la medida correcta, y en la que ellos creen es en “una rotulación clara en los productos que adquieren los consumidores, para que ellos conozcan lo que están consumiendo”.
  • Creo que lo más importante que dicen es: “ACHIGA cree que es imposible determinar  “qué es comida chatarra””.

Cierran con una recomendación a los socios de abstenerse a comentar sobre otros temas ajenos a la gastronomía, como el alcohol y el tabaco. Temas que también entran en polémica y que ya tienen impuestos adicionales después de sugerencias del Ministerio de Salud.

Además de estos temas, olvidé, en mi artículo original, mencionar una alternativa difícil y trabajosa, pero que ha tenido relativo éxito en al menos otro país. Creo que lo importante es la educación, y esta empieza desde que uno es niño. Por eso. Jamie Oliver, el mediático chef inglés, se propuso cambiar la alimentación en colegios del Reino Unido y mediante una campaña de firmas, un programa televisivo y mucho trabajo en educación, lo logró. Hoy lo está haciendo en Estados Unidos (una tarea titánica), y eso es un comienzo. Creo que es, al menos, más sensato que un impuesto difícil de implementar y fiscalizar.

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