Siguiendo con nuestro último paseo a Mendoza, hace un poco más de un mes, y en el que vendría a ser mi último artículo al respecto, quiero escribir sobre Cavas Wine Lodge. Nosotros lo conocimos como restaurante, pero es, bueno… es un lodge. Un lodge de enoturísmo de lujo. Rodeado de viñas, este hotel tiene sus cabañas entre viñedos que tienen mucho de decorativo y le dan carácter a la experiencia. Centrado en el mundo del vino, nos explicaron y mostraron sus instalaciones: un pequeño anfiteatro donde todas las noches hay algún concierto u otra actividad, una hermosa bodega, un salón con mesa para catas incluida, y un spa (donde hay incluso un baño con vino –Malbec, if memory serves me right).

Para alguna visita futura me gustaría usarlo de alojamiento, pero esta vez lo visitamos exclusivamente para un almuerzo (y posterior caminata investigativa que, desafortunadamente, no incluyó ver las cabañas por dentro, porque estaban todas ocupadas). “Cavas” tiene un restaurante reconocido y recomendado por varios conocedores. Y, como miembro de Relais & Chateaux, no desepcionó.

Ayuda, y mucho, el local y su ubicación. Es perfecto para el verano, porque muchas mesas están en un cómodo balcón que tiene de vista los viñedos y algunas de las cabañas. Bien acompañado y con buen vino, la comida sobraría, pero en mi familia, nunca sucede eso. Por eso me place confirmar que la cocina del lodge es buenísima. Es menos rústica que aquella de Francis Mallmann, pero es, al mismo tiempo campestre. ¿Una definición rápida y sin sentido? Cavas WIne Lodge tiene una alta cocina campestre y relajada.

Los platos incluyeron un refrescante gazpacho con toda la garnitura obligatoria, nuevamente las empanadas de carne a-la-argentina, un par de ensaladas distintas (ninguna aderezada, y sin que nadie ofrezca aderezo ni se disponga de nada para aderezar, un punto en común durante nuestra visita a Mendoza), un plato de queso frito y, entre los fondos, carnes (naturalmente) pero también risotto. De los postres, lució un plato de quesos con dulces artesanales, que incluían dos de mis favoritos: batata y zapallo.

Cavas Wine Lodge es otra parada obligatoria en cualquier visita a Mendoza. Vale la pena por su comida, sus vinos, su terraza y el grato ambiente logrado. Y si se puede, creo que sería un lugar interesantísimo para alojarse. Queda lo suficientemente cerca de la ciudad para ir a dar una vuelta en la plaza durante la calurosa noche, pero también queda lo suficientemente lejos como para estar en un mundo

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