Somos animales mamíferos. Como tales, consumimos leche cuando recién nacimos. Tal vez por eso nos tienden a gustar los productos lácteos. Pensé en la siguiente progresión lógica:

  • Humanos primitivos ven como comparten la costumbre de amamantar con otros animales, y se deciden a probar la leche de otras especies. La encuentran sabrosa y ven, además, que es nutritiva (por estar llena de grasa y proteínas)
  • Esto tal vez ocurra después de aprender a domesticar animales como cabras y ovejas (que, junto con el perro, fueron de los primeros)
  • Como tienen más leche de la que están dicspuestos a consumir, experimentan con diferentes métodos de almacenamiento.
  • Uno de ellos es guardarla en recipientes fabricados con estómagos de animales. Las encinas animales de estos, junto con el movimiento, producen reacciones químicas en la leche: la cuaja. Es el nacimiento del queso.
  • Otro método es tratar de aplicar métodos tradicionales de preservación. Experimentan con salarla o hervirla. Ambos dan resultados agradables al paladar. Por un lado, revolver la leche produce mantequilla que, al salarla, dura mas tiempo. De la segunda técnica derivaría, varios milenios después, el dulce de leche. Otra técnica era dejarla fermentar durante la noche, para resultar en algo similar al yogurt.
  • De la leche, nuestro primer alimento en vida, la humanidad produce una serie de subproductos interesantes: la lujuriosa crema, la mantequilla (que para los pueblos de Asia y el Medio Oriente lo que el aceite de oliva fue, años después, para las culturas que se desarrollaron alrededor del Mediterráneo), el queso fresco y el maduro (al que se le agregó alguna técnica de preservación) y el yogurt.

Nuestra primera fuente de nutrición es un alimento de gran relevancia en nuestra historia. Tal vez por eso nunca falte el queso en las cartas de mi restaurante.

Anuncios